Los problemas no atendidos en la visión puede afectar, en el caso de los niños, el aprendizaje y el desarrollo social.

Gran parte de los problemas de visión podrían haberse evitado mediante prevención, diagnóstico temprano o tratamiento oportuno.
Muchas veces las personas ignoran una molestia ocular pensando que desaparecerá sola o, en otros casos, les es difícil acceder a una atención oftalmológica. Esta situación es común en el Perú y afecta especialmente a poblaciones vulnerables como niños y adultos mayores que viven en zonas alejadas. Lo preocupante es que gran parte de los problemas de visión podrían haberse evitado mediante prevención, diagnóstico temprano o tratamiento oportuno.
En ese contexto, la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemoran el Día Mundial de la Visión 2025 bajo el lema “Ama tus ojos”. Esta iniciativa busca recordar que la salud visual no debe ser un privilegio, sino un derecho. El llamado global enfatiza la necesidad de que la atención oftalmológica sea accesible, asequible y disponible para todos, sin importar la edad, la ubicación geográfica o la condición económica.
El Dr. Carlos Siverio Llosa, especialista de Oftálmica Clínica de la Visión, enfatiza que gran parte de las enfermedades oculares —como el glaucoma, la retinopatía diabética, la catarata o los errores de refracción sin corregir— pueden controlarse de forma eficaz cuando se detectan de manera temprana. No obstante, la falta de información y la dificultad para acceder a servicios de salud retrasan el diagnóstico, lo que complica los tratamientos y eleva el riesgo de sufrir daños visuales irreversibles.
¿Cuándo acudir al oftalmólogo?
El cuidado de la salud visual comienza desde el nacimiento. El primer examen lo realiza el pediatra a través de la prueba del reflejo rojo, que permite descartar enfermedades graves como cataratas congénitas o tumores dentro del ojo. A los 6 meses, los padres deben observar si el bebé fija la mirada correctamente, sin desvíos, y a partir de los 3 años ya es posible identificar errores de refracción como miopía, hipermetropía o astigmatismo, que pueden afectar el aprendizaje temprano si no son tratados a tiempo.
En la etapa adulta, se recomienda realizar un control visual cada dos años en personas sin antecedentes, y en el caso de tener familiares con glaucoma, los chequeos deben ser anuales a partir de los 40 años. Finalmente, después de los 60 años, las revisiones anuales son esenciales para la detección temprana de patologías frecuentes como la catarata, el glaucoma o la degeneración macular, que pueden comprometer la visión, la calidad de vida y la autonomía de la persona si no se detectan a tiempo.
Las consecuencias de no atender la salud visual
No tratar a tiempo un problema ocular puede tener un impacto significativo en la vida diaria:
Consejos para un cuidado visual
La salud ocular requiere atención constante y responsable. Los chequeos periódicos y las medidas preventivas resultan fundamentales para preservar la visión en cada etapa de la vida. De igual manera, el fortalecimiento de programas de detección temprana, las campañas de información y un acceso equitativo a servicios oftalmológicos permiten que más personas puedan cuidar adecuadamente su vista y prevenir complicaciones futuras.

Noticias relacionadas